Es tan grave, que impide que se la olvide. La muerte puede ser reformulada como lo no-ser, y el hecho de morir como un transitar del ser al no-ser.
El problema inicial (hay muerte) deriva hacia un problema teórico (¿como puede lo ser cambiarse por no-ser?) y ofrece la esperanza de que sea imposible ontológicamente lo no-ser.
Pero como la muerte sigue existiendo, al menos como apariencia -y no es poco-, el problema incicial persiste. Es entonces cuando cobra sentido hablar de lo uno y de lo múltiple, y de cómo es posible pasar de lo ser a lo no-ser bajo ciertas condiciones .
Los pluralistas, historia de Anaxágoras, Empédocles, Leucipo, Demócrito y Aristóteles.
martes, 20 de abril de 2010
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