lunes, 20 de agosto de 2012

La filosofía en Roma como práctica y como educación

No es que ahora la vida se volviera difícil, sino que gracias a ciertos conceptos filosóficamente construidos por los pensadores griegos durante los siglos precedentes, podían ahora, en Roma y en latín, ensayarse formas nuevas de queja y de aliento para soportar o luchar contra las dificultades cotidianas. Cicerón hace equilibrismos en las traducciones de conceptos y Séneca en las traducciones de la teoría a la acción cotidiana. Lucrecio aconseja vivir sin miedo a los miedos que las religiones nos proporcionan, un consejo derivado de la filosofía epicúrea. Marco Aurelio escribe para imprimir en la conciencia lo que debe recordarse. Las diversas escuelas y los múltiples problemas sobre los que discutir que los griegos han ido formando y aún siguen formando en la época del Imperio romano son generalmente bien acogidos y bien entendidos por los aficionados al saber de las clases altas romanas. Roma se pretende la heredera de lo mejor de todos aquellos sitios que tiene bajo su dominio y la filosofía es considerada como una hermosa planta, si no la más hermosa, de cuantas ha encontrado. Se pone de moda traerse esclavos no solamente para trabajar la tierra o realizar las más ingratas tareas diarias, sino también para enseñar a los niños a pensar bien, a escribir bien, a cantar bien, etc. Una vez más los filósofos, ya en el rol de profesores-esclavos, ya en el de hombres libres que enseñan alguna clase de filosofía, se ven situados en la función social de la enseñanza, función que siglos atrás Platón había tratado de quitarles a los poetas y a las mitologías idiotizantes, siguiendo así la ruta que los grandes sofistas habían abierto.

domingo, 19 de agosto de 2012

La filosofía y la política tras Aristóteles

Contrariamente a lo que Heidegger se sacó de la manga, como un niño pequeño que se inventa lo que le sale de los güevos y que, al tener gracia entre sus amiguitos, se convierte en clave para jugar a algo nuevo, la filosofía no alcanza en Platón y en Aristóteles un punto culminante en forma de pregunta por el ser para a renglón seguido empezar a hundirse en el olvido de sí misma. Si vemos así la historia de la filosofía nos limitaremos a buscar en ella algo que, aunque en cierta manera sí importa, en otras maneras es una memez. Tras Aristóteles no se produce ninguna ruptura ni la filosofía se corrompe ni deja de ser original, salvo en el aspecto político.

La filosofía en medio del Imperio romano: Diógenes Laercio y Epicteto

Muchas de las historias filosóficas acerca de la realidad y de las historias acerca de los filósofos y de sus miradas son moduladas, en medio de una época en la que parece que siempre ha habido y siempre habrá un mundo político llamado Roma y un mundo ontológico lleno de preguntas,de una manera más humana y menos trágica. Hemos perdido infinidad de textos de esa época pero se conservan algunos de gran interés, como son el de las vidas de los filósofos de Diógenes Laercio y las lecciones de Epicteto. En D. Laercio reinan el azar y la necesidad bailando cómicamente, mientras que en Epicteto se abre la brecha del "yo".

Sexto Empírico al intento de entender la realidad o de por qué no la entendemos

Dice Sexto Empírico que los estoicos diferencian entre "un" todo (el Mundo: lo todo-uno)y "todo" (el Todo más el vacío que lo envuelve). Lo todo-uno es finito; pero "todo" es infinito. Epicuro, en cambio, supone que hay cuerpos pero también hay vacío: "todo" es "phýsis", de modo que carece de sentido difenciar el todo-que-hay de la totalidad-que-incluye-lo-que-no-hay, pues todo lo hay, lo hay como cuerpo o lo hay como vacío. Otros filósofos aseguran que son infinitos tanto el "Todo-uno" como "todo", como si se imaginaran un infinito (de existencia) dentro de otro infinito (de inexistencia). Los aristotélicos, por su parte, niegan que haya vacío y, por tanto, no diferencian entre "Todo-lo-que-hay" y todo lo que hay más lo que no hay: solamente hay lo que hay: todo lo que hay y nada más. No hay vacío. Hay también -sigue explicando Sexto Empírico- distintas concepciones respecto de la relación entre el todo y las partes. Para Epicuro se trata de cosas realmente diferentes (el átomo no es lo mismo que el cuerpo hecho de átomos), pero para los estoicos la parte sí es lo mismo -en cierto sentido clave- que el todo al que pertenece. Por eso el hombre lleva en su interior el mundo entero, según los estoicos, pero no según Epicuro.

Roma:del siglo II a. C. al siglo V d.C.

Cicerón presenta credenciales ante el auditorio romano. Una excelente maravilla traída de Grecia aparece ante el rudo esfuerzo de la honradez que pretende hacerse sabia a fuerza de apoderarse de lo ajeno haciéndolo propio. Séneca ya no necesita copiar pero sí inspirarse en lo que han dicho los filósofos griegos. A veces el tiempo largo corre a una velocidad inconforme con el de las biografías de quienes se hacen cargo de la historia narrable.

Escepticismo contra estoicismo: del siglo II a.C. al siglo II d.C.

Si el antecedente es verdadero y el consecuente es falso, entonces no dices la verdad o eso te parece.

Lógica estoica

Si hay lo mejor, también habrá lo peor. Cuanto hay lo hay en infinitos modos y realidades. Por tanto, hay algo mejor que lo que vivimos como lo mejor y algo peor que lo que imaginamos como lo peor.

Semi-platonismo y escepticismo

Cuando leáis a Platón no dejéis de dudar. Si Enesidemo lee a Platón duda y si no lee a Platón también duda. Por tanto, ayer estuvisteis aquí mudos y sordos, o los dioses juegan al azar. ¿Qué passa cuando Enesidemo asegura que no sabe lo que asegura y yo, que entiendo eso que dice, además de entenderlo, lo suscribo? ¿En qué situación quedamos Enesidemo y yo? ¿En cuál quedas tú, lo entiendas o no, lo suscribas o no lo suscribas?

Zenón de Citio y Crisipo

¿... ? Sí, no, puede, ni sí ni no, sí y no, en cierto modo cada una de estas posibilidades, ¿en cuántos modos? En infinitos modos, o sea, en círculo.

Epicuro

¿Qué hacemos con el dolor y en realidad?

lunes, 6 de agosto de 2012

Aristóteles y los múltiples significados

Aristóteles se enorgullece cuando indica que él es el demiurgo -por así decirlo en clave platónica: demiurgo- de la ciencia que se ocupa de los razonamientos. Como buen estudiante estudia los temas de estudio (en la Academia de Platón). A su juicio, de entre las muchas vidas que el hombre puede actualizar, la del estudiante es la mejor. Para sostener tal afirmación, Aristóteles alega que puesto que lo esencial de alguien es aquello que lo distingue de los demás y puesto que eso "esencial" es el camino y la meta de la eudaimonía, entonces el máximo bien al que los hombres podemos acudir está en la vida estudiantil o "vida teórica". (Al oír algo así, quizás Diógenes de Sínope hubo de salir corriendo sin pensarlo dos veces.) ---- Aristóteles organiza una ciencia del razonamiento y argumenta conforme a ella. De cualquier cosa decible caben múltiples significados, así que también los cínicos tienen su razón. Todo es cuestionable e interpretable de múltiples maneras.--- Como si la suerte quisiera concederle un "placet" a Aristóteles, la historia hará de su pensamiento un objeto de múltiples interpretaciones.--- En la época de Sexto Empírico, el aristotelismo no se considera como una filosofía original. Siglos después, en la época en que se derrumba el Imperio romano occidental, la filosofía del razonamiento aristotélica es examinada con mucha atención: ahora sí parece original.--- En los siglos oscuros que siguen al derrumbamiento del Imperio romano occidental, los ecos de la filosofía del razonamiento no paran de oírse en los monasterios dedicados al estudio: ahora el aristotelismo parece una cosa de sabios lejanos o un enigma.--- Después, en los últimos siglos de la Edad Media, los enigmas aristotélicos son descifrados en clave teológica: ahora Aristóteles parece un preámbulo de la fe. En la época moderna, como por broma, la filosofía aristotélica impulsa el pensar científico y filosófico hacia la crítica y el desmantelamiento de la propia ciencia y filosofía aristotélicas. El progreso científico que culmina en los siglos XVIII y XIX alcanza cimas tanto más altas cuanto más ha triturado el aristotelismo: ahora el aristotelismo parece un síntoma de la ignorancia pretérita.--- Curiosamente la posmodernidad se reencuentra en el presente con la idea de los múltiples significados. Ahora Aristóteles parece un depósito de puertas que abren razones olvidadas.

jueves, 26 de julio de 2012

Aristóteles como capítulo de la historia

Aristóteles y sus discípulos, probablemente encargados de compendiar todos los saberes por el deseo de saber y porque la ambición de Alejandro Magno les abría nuevas posibilidades, marcan un punto que -quizás erróneamente- demasiados historiadores de la filosofía han decidido que deriva hacia una nueva época filosófica. Juzgan estos que tras la muerte de Aristóteles "comienza" la época helenística y que se caracteriza por ocuparse más de la ética o por resultar menos profunda.

miércoles, 25 de julio de 2012

Qué

Qué vemos si vemos algo, qué pensamos si pensamos algo. En este "qué" está el problema que fija en Platón lo que pretende Aristóteles organizar filosóficamente: ¿qué?

sábado, 30 de junio de 2012

Platón, Diógenes y Aristóteles: la broma.

Hay muchos aspectos de la historia de la filosofía que no han sido estudiados, que yo sepa, aunque la verdad es que no sé casi nada -y, en el fondo, como ya "sabemos", nada es lo que sabemos-, pero bueno, hay muchos aspectos que no han sido estudiados o que "ya" no son estudiados. En el texto famoso de Diógenes Laercio acerca de los filósofos famosos se plantean las historietas filosóficas sobre un estado de permanente broma, como si el transfondo fuera la broma o como si el consenso filosófico fuera tomado a broma. En cierto momento, en Atenas debieron de verse las caras un Platón mandón, un Diógenes emperrado en negar la teoría platónica acerca de las "Ideas" y un joven Aristóteles empollón. Quizás no estuvieron solos y en sus palabras hubo más amabilidad de la que hoy podríamos soportar si viéramos dialogando a tres filósofos punteros. Me da en la nariz que sobre todo se gastaron bromas. Si esos tres hubieran imaginado un poco lo mucho que serían estudiadas sus "ideas" y sus contra-ideas, ¿habrían podido reírse como tal vez lo hicieron? Precisamente e incluso más.

sábado, 23 de junio de 2012

Los rollos filosóficos

El procedimiento inconsciente para el sujeto deslumbrado ante el espejo del concepto, el procedimiento para desmochar las señales que estaba esperando, este procedimiento típico en la historia de la filosofía puede también llamarse -y a veces no hay otra manera de decir la cosa sino en broma-, puede llamarse también así: rollo. El rollo es difícil de discernir de la verdad. A Platón le ponían de los nervios los propiciadores del rollo sonoro y del rollo escrito. Puede que Platón no fuera como hoy nos lo queremos imaginar. Quizás no fue un neurótico ni un extremista, ni un utópico, ni un gilipollas teórico, o puede que algo de eso sí fuera. Suele creerse, apuntalando la afirmación de manera autorrefente, que todo eso es irrelevante desde el punto de vista metafísico, ya que la metafísica no se ocupa de asuntejos psicologistas, sociologueros, cotillas ni historicistas. La metafísica fija su interés con escrúpulo, trata conceptualmente a través de conceptos de aquello que importa, y lo que importa es lo que se deja tratar conceptualmente. Bla, bla, bla, pero el caso es que, fuera quien fuera ese "platón", es de notar que le ponían de los nervios los rollos. El filósofo está siempre a punto de hacer el ridículo o de ejercer de somnífero sobre sus oyentes. Cuántos filósofos han salvado el pellejo precisamente por ser tomados como locos o memos, cuántos por no ser escuchados ni leídos. El rollo es la mala sombra del filósofo pero, por broma, a menudo es su seguro de vida, su estar-en-el-mundo. Si Heidegger no hubiera sido tan rollo ni hubiera aparecido con pinta de tonto, habría pagado cara su infame colaboración con los nazis. Ni siquiera estos le tomaron en serio. La reiteración de la pregunta acerca del ser provoca sueño, es un rollo. Los nazis eran sobre todo unos asesinos, pero el ser preguntado y preguntante era un rollo. Vete ahora a soltarle el rollo a los caminitos del bosque, a ver si en ese ahí relampaguea la pregunta decisiva, no te jode. El rollo como sombra del discurso sensato y como essentia del discurso insensato, del curso de palabras siguiendo el hilo de la verdad y del curso de palabras siguiendo su propio rollo, a modo de filsofía o a modo de sofística, ¿puede ser eludido en la historia de la filosofía? Un montón de rollistas que se ocupan de capitulillos de la historia de la filosofía tratan de entender para luego explicarles a los demás qué significan muchos de esos rollos filosóficos que otros como ellos tuvieron entre manos. Bla, bla, bla. Aristóteles dice en la Ética eudemia que muchos listillos son capaces de persuadir a gente sensata y cabal. La gente sensata y cabal es capaz de pensar para hacer algo, para llevar a cabo algo, pero los listillos rollistas se limitan a crear pompas de jabón conceptuales. Son tan adorables sus rollos, que incluso pueden engañar a los sensatos. Aristóteles mismo anduvo en la cuerda floja: si se caía, consigo se caía todo su empeño científico al mar de los rollos eternos. Et caetera.

domingo, 18 de marzo de 2012

Las dos éticas socráticas: la cirenaica y la cínica.

Mientras los cirenaicos dan por entendido que no se debe mentir acerca de que la razón de que nos comuniquemos y nos comportemos conforme al bien -ese del que Söcrates hiciera cuestión y motivo para la reflexión y el diálogo- es una razón anclada en el placer, opuesta al dolor, en el que ancla el mal, los cínicos se percataron de que la gracia consiste en desembarazarse de la esperanza (en el placer) y del miedo (al dolor), en la idea de que sólo liberados tendrá sentido lo que después hagamos o no hagamos, nos pase o no nos pase. Los cínicos elevan el bien buscado por Sócrates más allá de las inmediateces, preciando más el bien metafísico -la libertad-, que el bien físico -el placer-. Pero ambos consideran ambos como bienes y el suicidio como la última llave de la libertad, que es lícito usar si el dolor se pasa de la ralla, ¡hostias!, digo raya.