sábado, 24 de septiembre de 2016

El año 1500

Una de las características del pensamiento filosófico en la frontera entre lo que los historiadores llaman Edad Media y el Renacimiento es la chulería mental combinada con la fascinación por lo antiguo, si por antiguo entendemos lo referido a Grecia y Roma. Esta chulería contrasta con el viento del escepticismo que también viene de esa antigua época. Por una parte nos damos cuenta de qué poco sabemos, e incluso de que no sabemos nada de nada; pero por otra nos da por sentirnos mejores y nos parece que vamos descubriendo cosas que antes ignorábamos. -- La difusión de los libros crecerá de forma velocísima a partir de la imprenta. En los libros se contienen ideas y claves para ideas. En Italia está en marcha el Renacimiento. Su fuerza artística empuja a la vez el sentido científico que la teología no alcanza a santificar. La cosa de la verdad científica tiene más sentido a la luz del comercio de ideas y de mercancías que a la luz del Cielo ideal. La docta ignorancia viaja con la ambición. Lo terrenal inicia su música. La Europa cristiana se mira a sí misma en el espejo narrativo ahora que es fácil distribuir libros. Dentro de estos podemos contar cuentos pero también reflexionar acerca de ciertas técnicas y de lo que sea. El pensamiento halla su república en los libros.

martes, 13 de septiembre de 2016

El nominalismo: de la Edad Media al Renacimiento

Se ha atribuido al nominalismo una deriva que desemboca en la asunción de que una cosa es rezar, tener fe en la divinidad y comprender que respecto de ella nos es simplemente imposible comprender nada, y otra cosa es actuar en el ámbito humano, factible para nosotros, en el reino de lo comprensible y que naturalmente nos es manejable de algún modo. El final de la Edad Media más o menos encaja con un momento en el que la Escolástica cristiana compatibiliza la idea de que la teología racional culmina su jugada de forma negativa (nos es imposible saber algo acerca de la divinidad), dejando su espacio legítimo a la fe, con la idea política de que el ámbito de lo humano tiene derecho a expandirse dentro de sus límites. Es una idea política no solamente porque legitime el poder de las monarquías, sino porque también reabre el portón de la ciencia humanamente realizable. En paralelo, es una idea que hace juego con el reconocimiento de la búsqueda de los placeres intramundanos. Lo pecaminoso no es realmente eso que ciertos repertorios de castigos posibles anuncian como lo que no debe hacerse. En realidad, el hombre sabe muy poco y lo poco que sabe a este respecto deriva de revelaciones de origen incomprensible. Con palabras designamos cosas que a menudo están fuera de nuestro alcance. No sabemos bien lo que decimos saber. Bueno, por lo menos, intentemos averiguar algo de lo que quizá sí podamos entender e intentemos dejar de padecer males allí donde quizá sí podamos dejarlos. Esta idea termina el plan sin resolver su origen. De algún modo, todo ha de volver a comenzar en la filosofía. Así se plantea el asunto hacia los siglos XIV y XV. - No hay mucho que enseñar y sí mucho que aprender. Las escuelas de la escolástica cristiana, sin darse cuenta, regresan al punto socrático de la docta ignorancia. Quien descubre su ignorancia cambia su destino. De no hacerlo, es porque no había ningún destino, lo que a los efectos significa exactamente lo mismo. Quien descubre su ignorancia cambia el rumbo de sus decisiones.

sábado, 18 de junio de 2016

La providencia y el final de la Edad MEdia

Durante la Edad Media la tarea de aquellos que se ven atraídos por la filosofía resalta en sus propias conciencias porque la religión está siendo institucionalizada. Pensar para comprender es algo que también tiene que ser pensado desde los tiempos de san Agustín o antes tal vez. Ciertas ideas y ciertas esperanzas que juegan con las ideas para sobrepasar de estas su función meramente racional crean una especie de música conceptual que ritma la institucionalización de lo sagrado.-- Ahí encontramos a la providencia.-- La providencia no es simplemente, en este contexto cultural, una puerta con la que cuentan los creyentes para desear una vida mejor como cosa no imposible, sino, en paralelo, una fuente de la que salen razones para pensar en cómo sería una vida más digna y menos desgraciada. La idea expresa, a cuento de la providencia, que no todo está bajo nuestro control, que no todos nuestros deseos y concepciones "aciertan", y que nuestra voluntad no lo puede todo. Algo ajeno a lo nuestro marca algo que luego nos toca. Algo que no cae bajo nuestro poder entra luego en la esfera de nuestro poder. -- La filosofía medieval del páramo aparente alcanza sus alturas máximas sincronizándose con la arquitectura gótica. Señalando al cielo, las torres se afilan para indicar que es el cielo lo que significamos cuando pensamos en lo sagrado. Entre los siglos XIII y XV, el significado sagrado colapsa al estar al tanto de su transitoria función. El pensamiento monoteísta, como siglos atrás el estoico, juega en los límites. Una parte nos toca resolverla a nosotros -habían dicho los estoicos- y otra no es cosa nuestra; ahora los monoteístas parecía como si contestaran: "Eso es, hay una parte que no es cosa nuestra y que sin embargo repercute en nosotros, ya que todo está en todo (todo es uno), y por eso sabemos que hay providencia."

sábado, 23 de abril de 2016

Filosofía bajomedieval: tener que demostrar.

EL gusto por demostrar caracterizó la filosofía desde sus orígenes en Grecia. Hacer o intentar hacer demostraciones servía como ejercicio para la mente pero no era solamente un juego, sino que se suponía que servía finalmente para algo: para en efecto demostrar algo, lo que fuera, algo por ejemplo no evidente, no captable empíricamente, no inmediato, no del presente, etc. - Uno de los juegos o de los intentos serios por demostrar algo, fue el de demostrar que existen los dioses. - Durante la época medieval, el monoteísmo llena las expectativas del modo de pensar cotidiano en consonancia con un modo o estilo de filosofar que llamaríamos teológico, ambos, el pensar cotidiano y el teológico, prisioneros de su libertad aparente o ambos libres en su aparente prisión -según se vea el asunto-. El tener que pensar en el Gran Asunto, innombrable si se era riguroso, daba pie al viejo recurso filosófico del juego del demostrar o del intentar demostrar algo en serio. Era un juego y a la vez no era solamente un juego, porque era cierto, o tenía que serlo, que no hay nada más cierto e importante que eso que jamás hemos visto con nuestros ojos y que es causa de todo cuanto vemos con ellos.- Los diversos esfuerzos por demostrar la existencia de la divinidad única pusieron, en su mismo comienzo, el problema de la existencia como un repentino e incómodo elemento al que había que encontrar un acomodo en los razonamientos. El existir iba a ser la nueva cuestión metafísica, lo que había que explicar para luego tratar de hacer una demostración acerca de que el Ser Supremo "existe".

sábado, 9 de abril de 2016

La filosofía en la Edad Media: pensamiento paradójico.

Una de las ideas eje que viajó en los razonamientos y en la imaginación de los filósofos que hubo en la Edad Media provenía de la conciencia de limitación. No todo lo que podemos concebir es la totalidad. No todo lo que podemos hacer es todo lo posible. No todo cuanto pudíéramos querer es lo que puede ser querido. -------------------Junto a esta idea fue ganando fuerza la de la Unidad plotiniana reinterpretada conforme a las metáforas y analogías de la Máxima Instancia: el Ser Más Allá Del Cual No Hay Nada Para Nosotros. La fe en lo más allá de nosotros y en el límite de ese más allá, calificado como divinidad única, abría al pensamiento a un afuera de la conciencia con carácter paradójico. ---------------Durante la Edad Media, fue construyéndose la teología en un sentido muy peculiar, paradójico y exigente. ---------------En paralelo, a las clásicas virtudes para la conducta, estudiadas y entrenadas por los antiguos griegos, se tornaba evidente que tenían que entenderse y entrenarse nuevas virtudes en relación con lo más allá, por ejemplo, la virtud de la fe. Necesariamente paradójicamente tenía que ser una fe en relación con la vida terrenal del día a día que, a la vez, tiene sentido porque se refiere a lo más allá de la vida terrenal del día a día. Soy bueno aquí en este mundo terrenal porque "creo" en algo que no pertenece a este mundo terrenal. Creo en el aquí porque creo en el más allá, y creo en el más allá porque creo en el aquí. Espero un premio aquí en el mundo terrenal porque lo espero allí en el más allá; espero un premio allí en el más allá porque lo espero aquí en el mundo terrenal.- A los extraños deslizamientos del razonar paradójico, los teólogos los llamaron "misterios". Había que cohabitar con los misterios porque de todas formas hasta lo más normal es un misterio. Había que ser sincero y reconocer nuestras limitaciones, porque, de todas formas, somos limitados. La soberbia se convertía en un pecado gravísimo, aunque, de todos modos, aunque nos esforcemos por no ser soberbios, estamos en pecado. La Máxima Autoridad Más Allá De La Cual No Hay Nada Para Nosotros lo ve todo. O sea, ve todo lo que para nosotros es todo. Ella juzga. Estamos acusados en acto o en potencia. Tenemos que pedir perdón, reconocer algo. Confesar. Entregar las llaves de los secretos que guardamos. "La verdad os hará libres", es decir, no sois libres todavía. El tribunal os espera. - Vivir junto al abismo.