jueves, 5 de agosto de 2010

materialismo

No es fácil decir que no hace falta que para que estemos vivos es imprescindible que hayamos nacido para cumplir alguna clase de destino. Pero, no siéndolo, se puede decir. Se puede también pensar en el límite ínfimo, aunque no se deje ver, de la realidad: el límite más allá del cual no hay nada. También podemos hablar de la nada, pensar en ella aunque ella carezca de contenido positivo.
A esos límites tras de los que refugiamos nuestra existencia y donde soñamos, creemos, tememos y amamos; donde vivimos entre colores, sabores y esperanzas -todo ilusiones como las de los convenios políticos: pues también la phýsis tiene su política, sus nómoi-; a estos límites que dejan aquí nuestros espejismos y ambiciones, y allá el No-ser, los llamaron "átomos", figurillas, ideíllas mínimas, indestructibles, formas centinelas del ser.
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