Acerca de lo carente de límite se ha especulado mucho. Se ignora cómo se podría hallar una idea indiscutible para colocar lo "ápeiron" dentro del juego de conceptos de la filosofía griega. Todo son quizabes. Quizás Anaximandro habló de lo ilimitado como lo contrario al "arché": quizás no se refería tanto a lo ilimitado como más bien a lo no-limitador, en cuyo caso lo "ápeiron" sería el reverso de lo "arché" limitante. O quizás no sea así: hay quien cree que Anaximandro supuso que el "arché" debería ser ilimitado o indefinido. Otra interpretación pudiera considerar que lo indefinido hace alusión a alguna clase de concepción de la materia, siendo por tanto el asunto un problema físico, no metafísico.
En esta época del jonio Anaximandro, Pitágoras -también jonio- establece pares de opuestos a modo de polos o extremos de una cuerda tensa. Para que la cuerda suene, ha de estar tensa; y para que esté tensa ha de poseer dos cabos. Un cabo es luz y el otro oscuridad, si nos hallamos en el ámbito del ver. Un cabo es macho y el otro hembra, si nos hallamos en el ámbito del sexo. Y así va todo. En cada ámbito hay un esto y un no-esto, en donde esto y no-esto se complementan.
Pues bien, dos cabos de estos son lo limitado y lo ilimitado (o tal vez lo limitador y lo no-limitador): tal vez son los extremos de la cuerda que suena cuando estamos en el ámbito de universo, ya que no hay modo de que haya algo sin que no lo haya- Ser exige no no-ser y no-ser implica ser.
lunes, 26 de octubre de 2009
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