Una parte cualquiera, el universo.
No tenemos brazos lo bastante largos para tocar la extensión del universo; las partes son limitadas, no pueden ir más allá de sí mismas. Pero nuestra inteligencia sí puede pensar más allá de sí misma. Pensando, descubrimos que todo está en todo y que cualquier fragmento del todo implica el todo entero.
De cómo hacer de la necesidad virtud, de la limitación la extralimitación, de la pequeñez la totalidad: gesta de la inteligencia.
La inteligencia lo ve todo cuando ve algo del todo.
viernes, 1 de enero de 2010
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