sábado, 9 de abril de 2016

La filosofía en la Edad Media: pensamiento paradójico.

Una de las ideas eje que viajó en los razonamientos y en la imaginación de los filósofos que hubo en la Edad Media provenía de la conciencia de limitación. No todo lo que podemos concebir es la totalidad. No todo lo que podemos hacer es todo lo posible. No todo cuanto pudíéramos querer es lo que puede ser querido. -------------------Junto a esta idea fue ganando fuerza la de la Unidad plotiniana reinterpretada conforme a las metáforas y analogías de la Máxima Instancia: el Ser Más Allá Del Cual No Hay Nada Para Nosotros. La fe en lo más allá de nosotros y en el límite de ese más allá, calificado como divinidad única, abría al pensamiento a un afuera de la conciencia con carácter paradójico. ---------------Durante la Edad Media, fue construyéndose la teología en un sentido muy peculiar, paradójico y exigente. ---------------En paralelo, a las clásicas virtudes para la conducta, estudiadas y entrenadas por los antiguos griegos, se tornaba evidente que tenían que entenderse y entrenarse nuevas virtudes en relación con lo más allá, por ejemplo, la virtud de la fe. Necesariamente paradójicamente tenía que ser una fe en relación con la vida terrenal del día a día que, a la vez, tiene sentido porque se refiere a lo más allá de la vida terrenal del día a día. Soy bueno aquí en este mundo terrenal porque "creo" en algo que no pertenece a este mundo terrenal. Creo en el aquí porque creo en el más allá, y creo en el más allá porque creo en el aquí. Espero un premio aquí en el mundo terrenal porque lo espero allí en el más allá; espero un premio allí en el más allá porque lo espero aquí en el mundo terrenal.- A los extraños deslizamientos del razonar paradójico, los teólogos los llamaron "misterios". Había que cohabitar con los misterios porque de todas formas hasta lo más normal es un misterio. Había que ser sincero y reconocer nuestras limitaciones, porque, de todas formas, somos limitados. La soberbia se convertía en un pecado gravísimo, aunque, de todos modos, aunque nos esforcemos por no ser soberbios, estamos en pecado. La Máxima Autoridad Más Allá De La Cual No Hay Nada Para Nosotros lo ve todo. O sea, ve todo lo que para nosotros es todo. Ella juzga. Estamos acusados en acto o en potencia. Tenemos que pedir perdón, reconocer algo. Confesar. Entregar las llaves de los secretos que guardamos. "La verdad os hará libres", es decir, no sois libres todavía. El tribunal os espera. - Vivir junto al abismo.

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