sábado, 18 de junio de 2016
La providencia y el final de la Edad MEdia
Durante la Edad Media la tarea de aquellos que se ven atraídos por la filosofía resalta en sus propias conciencias porque la religión está siendo institucionalizada. Pensar para comprender es algo que también tiene que ser pensado desde los tiempos de san Agustín o antes tal vez. Ciertas ideas y ciertas esperanzas que juegan con las ideas para sobrepasar de estas su función meramente racional crean una especie de música conceptual que ritma la institucionalización de lo sagrado.-- Ahí encontramos a la providencia.-- La providencia no es simplemente, en este contexto cultural, una puerta con la que cuentan los creyentes para desear una vida mejor como cosa no imposible, sino, en paralelo, una fuente de la que salen razones para pensar en cómo sería una vida más digna y menos desgraciada. La idea expresa, a cuento de la providencia, que no todo está bajo nuestro control, que no todos nuestros deseos y concepciones "aciertan", y que nuestra voluntad no lo puede todo. Algo ajeno a lo nuestro marca algo que luego nos toca. Algo que no cae bajo nuestro poder entra luego en la esfera de nuestro poder. -- La filosofía medieval del páramo aparente alcanza sus alturas máximas sincronizándose con la arquitectura gótica. Señalando al cielo, las torres se afilan para indicar que es el cielo lo que significamos cuando pensamos en lo sagrado. Entre los siglos XIII y XV, el significado sagrado colapsa al estar al tanto de su transitoria función. El pensamiento monoteísta, como siglos atrás el estoico, juega en los límites. Una parte nos toca resolverla a nosotros -habían dicho los estoicos- y otra no es cosa nuestra; ahora los monoteístas parecía como si contestaran: "Eso es, hay una parte que no es cosa nuestra y que sin embargo repercute en nosotros, ya que todo está en todo (todo es uno), y por eso sabemos que hay providencia."
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